Vuelvo al ataque. Estoy reformando la casa tecnológica llena de recuerdos y de cosas que voy haciendo en internet. Es todo un lio bárbaro, ya que uno no sabe dónde pone las cosas y, a veces, por dónde vuelven a aparecer.
Lo primero que debo hacer es una lista con las redes sociales a las que estoy apuntado y con las que he firmado contratos sin mirar la letra pequeña. De todas me quedo con unas pocas. Pinterest, Instagram, Facebook, Twitter, Linkedin, Youtube, Klout, Animoto, Picsart y WordPress son mis favoritas, pero tengo que entrelazarlas porque hay una cosa que me apetece señalar: por separado no sirven para nada, pero coordinadas pueden crear un sistema interesante para crear un perfil en internet.
Todo el mundo usa las redes sociales. Por ello he perdido el miedo a indiscreción de las mismas, porque los beneficios son muchos. Ahora recuerdo aniversarios, he recuperado el contacto con amistades de otros tiempos y me entero de algunas cosas mucho más rápido que a través de otros canales. Me ven y veo. Si me controlan, modero lo que pongo y así todos contentos.
Pero lo más interesante es que intento controlar la tecnología, aprendiendo constantemente sobre ella, y me he dado cuenta de que cada día cambia para que no pueda dominarla. El hardware evoluciona, las redes cambian sus normas a lo bestia, el soffware se actualiza aceleradamente…todo para que consumamos más y más rápido la tecnología. Empiezo a pensar que a los artífices de esta tecnología no les gusta que la gente aprenda como funciona la misma, sino que únicamente la usen y paguen por ello.
Bueno. Voy a darle vueltas al tema y os lo comento por aquí. De momento pondré orden a mi presencia en las redes.

